lunes, 27 de julio de 2009

Frank Gehry: "Yo no actúo al voleo"










El extravagante arquitecto autor del Museo Guggenheim de Bilbao proyecta la nueva sede en Abu Dhabi, la ciudad más rica del mundo, al tiempo que colabora con Bono en la lucha contra el sida en Africa
Este hombre de escaso pelo plateado, a punto de cumplir 80 años, recibe millones de menciones por la Web que ningún otro de sus rivales vivos o muertos. Brad Pitt, que trabajó con él, dice: "Le interesa mucho la arquitectura del futuro y es un hombre de buen corazón".
Estuvo en Los Simpson -último barómetro de la fama- y guarda una imagen del dibujo animado en su celular. Construyó su propia casa en Hyde Park, y estamos agradecidos por eso. El Pabellón Galería Serpentina es la última de una ambiciosa serie de misiones anuales que contrata a los mejores arquitectos, especialmente los que nunca construyeron en Inglaterra; Gehry es una excepción, pues ya hizo un proyecto para el centro Maggie de Dundee. Esta vez, como de costumbre, Gehry presentó algo sorprendente: robustos trozos de madera en ángulos locos que llegan muy alto en el cielo, erizados con acero puntiagudo, debajo del cual se izan grandes paneles de vidrio superpuestos. Este es, sin duda, el gazebo más grande de la historia, y no tiene demasiada intención de resguardar de la lluvia y el viento. "¿Parece una antigua catapulta romana?" -me pregunta Gehry-. En realidad me inspiré allí; pero no sé por qué me vino esto a la cabeza", explica. Posiblemente, para proteger del clima ya que las tormentas de verano bautizan los pabellones de la Serpentina. Gehry es consciente de que su obra no protege totalmente de la lluvia y que los visitantes deberán llevar paraguas. Pero, ¿cuándo nació la idea original de esos robustos trozos de madera angulada? "En un principio la pensé para una casa que diseñaba para mí, pero como nunca la construí, ahora imagino que hice mi casa en la Serpentina", asegura. Igual, en ese instante estábamos en Arlès, donde está proyectando un nuevo distrito artístico para la filántropa y promotora de arte Maja Hoffmann, y sus bocetos también parecen incluir gruesos trozos de madera similares.
"¡Oh! -asegura sonriendo-. No dé por sentado que voy a hacer lo mismo." Esto dice mucho de Gehry y su manera de trabajar; esta obra aún está en pañales. El diseña todo personalmente luego de muchos cabildeos, y el principal motivo de orgullo de su compañía es que todo pase por sus manos. Pero entonces, ¿qué hacen sus 175 empleados? Juegan con trocitos de madera, plástico, cartón y papel. Gehry se muestra orgulloso de ser iletrado en computación, aun cuando dirige un negocio mundial de diseño computarizado llamado Gehry Tecnologies, utilizado por arquitectos como Zaha Hadid. Sus asistentes a menudo inician proyectos según el estilo Gehry, pero después él modifica casi todo. Así, lentamente, con este proceso de ensayo y error, el diseño va tomando cuerpo definitivo. Sólo cuando Gerhy está convencido comienza a funcionar la poderosa computadora con su labor de escaneo, creando las plantillas sobre las que después se construirán los edificios. "Me gusta tener los modelos en las manos", corrobora. Y los modelos que hace están cambiando. Acostumbraban ser curvos e inspirados en las formas musculares de los peces, y coherentemente cubiertos con escamas de titanio, acero inoxidable y vidrio; pero ahora se inclina por lo fornido y macizo, apilando muchos compartimientos cuadrangulares. Siempre hubo un escorzo tosco y manuable en los edificios de Gehry, pero ahora se están volviendo primitivos.
"Creo que como reacción, observo y analizo la nueva arquitectura que está surgiendo, suave y voluptuosa, totalmente manejada por computación, y compruebo que toma un cariz que detesto", reconoce. De todos modos, advierte que tal vez este ciclo macizo tenga corta vida. Su diseño de un nuevo Guggenheim, ahora en Abu Dhabi, integra la amplia lista de edificios culturales hechos por distintos arquitectos famosos para los Emiratos, revierte aquí de nuevo el estilo hacia la fluidez, con dramático uso de las formas cónicas. Abu Dhabi representa la actual culminación de la locura por los edificios icónicos, de lo que Gehry no es devoto. "Es como un grupo que anda a tientas; un edificio mío, otro de Norman Foster, uno de Zaha, otro de Jean Nouvel o de Daniel Libeskind, convierten la ciudad en una cabina de horrores; eso es lo que están haciendo en Abu Dhabi", comenta.
Es lo caótico y ambiguo lo que critica, y no la arquitectura llamativa. "Los edificios públicos merecen tener personalidad, y un cierto nivel de importancia y representatividad. Eran los que definían el perfil de las ciudades y comunidades en las que se encontraban", explica. Además, todo depende de la ubicación que se ofrezca y en Abu Dhabi a él le dieron una ventajosa. "Si me hubieran dado la zona de Zaha o Nouvel no hubiera aceptado; pero me dieron esa área externa, en el límite, donde estoy solo y eso es bueno. Estoy haciendo Mont Saint Michel", dice. Un museo como romántica isla monasterio afuera, en el golfo: posiblemente sólo Gehry pueda pensar en eso. De todos modos, ¿no se siente de alguna manera responsable por ese delirio de los edificios icónicos? Eso lo enfurece y contraataca. "El único arrepentimiento que tengo es que los periodistas letrados digan esto. Yo leo libros, escucho música, estudio muchas cosas y no actúo al voleo", declara. Sabe adónde iba dirigido: la crítica a la linda forma. Y tiene razón, sus edificios no se hicieron al pasar; nos gusten o no, hay que reconocer que fueron pensados. Sólo el talento menor actúa irresponsablemente y éste no es el caso. De todos modos, de pronto, en esa hermosa mañana de julio en Arlès, café y medialunas de por medio, Gehry con un poco de humor dio por finalizado el tema. En Gran Bretaña diseñó tanto el Maggie Center de Dundee como la nueva Galería Serpentina, con lo que quedó en cero en cuanto a rédito financiero, pero no se queja.
Casi a los 80 años, Gehry, canadiense de nacimiento, pero radicado en California, está en camino de imitar la productiva longevidad del americano Frank Lloyd Wright, que casi llegó a los 90, o a Oscar Niemeyer, codiseñador de Brasilia, que sigue activo a los 100. Admite que no puede imaginarse haciendo otra cosa y ese temor lo incentiva. "Cuando terminé Bilbao hace 10 años, nadie más me llamó para hacer otro museo... hasta ahora. Cuando hice el Concert Hall de Disney, hace cinco, tampoco nadie me ofreció repetir la experiencia. No es importante, pero como curiosidad, mi amigo, el director de teatro Peter Sellars, dice que tampoco a Wagner le pidieron escribir otro Anillo de los Nibelungos , pero yo no creo que tenga que aceptar esa razón". ¿Cuál entonces? "Cuando alguien elige arquitecto, sólo elige estilo. Si me contratan piensan que tal vez no obtengan lo que buscan y no quieren correr riesgos. Piensan que no los escucho; que sólo hago esto con sus ideas -arruga una hoja de papel y la tira al suelo, como haría su alter ego de Los Simpsons -. Pero a veces me tomo el tiempo de preguntar a alguno de mis clientes y ellos me confirman que ocurrió todo lo contrario de lo que habían imaginado", asegura.
Le pregunto si se sintió alguna vez intimidado por su propio trabajo y si fue duro sostener el triunfo de Bilbao. "Si tomo conciencia o analizo demasiado, estoy muerto; entonces, actúo. Asumo que debo seguir esforzándome y lo hago. Siempre me siento inseguro y nunca sé por anticipado si el edificio que estoy haciendo resultará grande; pero igual me exijo, y ocurra lo que ocurriese me siento afortunado por haber podido hacerlo", concluye.
Durante toda la entrevista permanecimos inadvertidos allí, en la plaza, pero ahora se terminaba el tiempo. Se levantó y se puso a caminar por el escenario provenzal; la lluvia de Londres lo esperaba. Mientras se alejaba, abrí mi cuaderno de anotaciones y encontré los bocetos. ¿Quién iba a creer que los había hecho él? Lamentablemente no los había hecho firmar.
Por Hugh Pearman De The Sunday Times
Fotos: gentileza FRANK GEHRY, ALBERTO OG, CENDAX, IVANX, LLPO?S SOJOURN, LUISVILLA, SHAYAN (USA), TANAKAWHO
Traducción: Beatriz Baruzzi
Muebles y objetos
El multifacético arquitecto canadiense-norteamericano diseñó gran cantidad de muebles y objetos, como relojes, anillos, o las Fog chair and table de Knoll, que se publicitaron con su propia imagen. Además, a partir de los años sesenta desarrolló una serie de muebles experimentales con cartón corrugado, para finalmente en la década del setenta realizar la serie de asientos Easy Widge, para Knoll.

miércoles, 1 de julio de 2009

Clorindo Testa



Arquitecto de 84 años, autor de la Biblioteca Nacional, el Banco de Londres y el Centro Cultural Recoleta, habla sin reparos sobre algunas de sus obras, las ideologías y el gusto de los argentinos por los edificios afrancesados.

Hay un acuerdo general de que este hombre de más de 80 años es el más artista de los arquitectos consagrados de la Argentina, que marcó tendencia con sus obras, y que para muchos tiene ese carácter que logran los muy respetados: "Estar más allá del bien y el mal".
Me recibió en su estudio, en Santa Fe y Callao, un edificio centenario y como tal, amplio y de techos muy altos. Ya al ingresar todo sorprende, empezando por el mismo Clorindo Testa. Pensándolo detenidamente, me resultó una conversación árida, ya que creo que está más acostumbrado a monologar que a dialogar. Todo a su alrededor es poco convencional, entre un tanto desprolijo y un poco caótico, las pinturas en el piso desparramadas por el estudio y sus falsos puntales a modo de instalaciones a un costado. Jóvenes que entran y salen continuamente. No es un hombre coqueto: traje gris con algunas millas recorridas, corbata finita y los anteojos sostenidos en la frente. No habla si no formulo una pregunta. Sostiene el silencio. Por momentos parece un niño caprichoso.
-Tanto Mario Roberto Alvarez como Justo Solsona y usted viven en edificios centenarios. ¿Por qué no lo hacen en casas construidas por ustedes?
-Porque eso no importa nada. Este edificio es de 1912. Va a cumplir cien años, lo cual no tiene ninguna importancia. Si estuviera en Roma, posiblemente viviría en un edificio de hace trescientos años.
-Pero uno es también el lugar donde vive...
-Si a lo mejor alguien me hubiera encargado un edificio donde yo hubiera podido quedarme hasta hoy, allí estaría.
-Frank Lloyd Wright vivía en Los Angeles, en una casa hecha por él. Dicen que usted es más artista que arquitecto.
-Eso es muy lindo. Alguien me lo dijo de otra manera hace tiempo, y desgraciadamente con el tiempo se te borran los nombres. Fue hacia finales de los años 50. Hubo una exposición en Gath & Chaves, en la calle Florida -ya no existe-, exposición que era de pintura, arquitectura, urbanismo y muchas más cosas. Era un concurso para la construcción de un lugar llamado Castel Defense, una de las primeras urbanizaciones que se hacían, al estilo de ese horror que es ahora la Costa del Sol. Con edificios como el de la avenida Figueroa Alcorta. Entonces, un señor que era crítico, pero también pintor o intelectual, no recuerdo, me dijo: "Vea, Testa, usted cuando pinta parece arquitecto, y cuando hace arquitectura parece pintor".
-¿Pero es bueno o malo?
-Para mí, es bueno. Si vos mirás mis cuadros no se sabe si es una pintura o es un plano. Además, el tema es la ciudad, las manzanas, los cuadriculados. Las dos cosas están unidas.
-Ahora bien, cuando los artistas llevan a la práctica sus obras, ¿cómo se vive, después, en un edificio que es en parte ficción, o un poco incómodo?
-Lo que yo sé es que los edificios que hago son siempre muy racionales. Digámoslo así: no son caprichosos.
-Yo conozco una casa que hizo Bonet donde la dueña, que era una señora voluminosa, no podía subir por la escalera.
-Se ve que le chingaron [usa el plural impersonal para no quedar como criticando a nadie en particular]. Esos son errores. Recuerdo que un muy buen arquitecto español, Ramón Vázquez Molezún, a quien yo había conocido en Roma en los años 50, me contó que había ido un cliente a protestar porque la casa se llovía. Y él le respondió: "¡Coño, las casas se llueven!" Y se fue. Aquí, podría haber dicho: "¡Coño, hay que subir de costado!"
-A veces no coincide la propuesta artística con el confort.
-Cuando uno proyecta una casa, nunca lo hace para uno. Supongamos que la que va a vivir en la casa sos vos. Entonces, yo tengo que preguntarte cómo te gustaría la cocina, cómo te gustaría el baño, si lo querés al lado o no. Si fuera para mí, por ejemplo, no me importa tener que caminar por el pasillo para ir al baño. Al contrario, es como una llegada al baño. Me parece horrible abrir la puerta del dormitorio y meterte en el baño.
-No le gusta el concepto de suite.
-No, para nada. Me gusta salir del dormitorio y caminar.
-Cuando hoy usted pasa por la Biblioteca Nacional, ¿le gusta?
-A mí me gusta. Además, se le van agregando cosas. Por ejemplo, me gusta la escalera circular que da a Austria. Por esa escalera desembocás en un espacio cubierto que es muy lindo. Por otra parte, es el único edificio en el cual uno puede ver, desde la calle Austria, la calle Agüero, es decir, ves la transparencia de la manzana, porque no está construida, o dicho de otro modo, lo que está construido está en alto. Podría haber estado toda la estructura apoyada en el piso.
-O sea que sí resistió el paso del tiempo.
-Por lo menos en ese aspecto, yo creo que sí. Además, los edificios tienen que aguantar a la fuerza el paso del tiempo. Cuando hicimos el proyecto de ese edificio, tanto como el del Banco de Londres, no había, como hoy, salas de cómputos, no había computadoras, sino tipos que escribían a máquina.
-¿Usted ha ido a estudiar o a leer a la Biblioteca? ¿Ha usado la Biblioteca Nacional?
-Para nada. No la usé nunca.
-¿Nunca le preguntó a alguien que la usaba si es cómoda o no?
-No lo sé.
-¿Es un tema menor?
-No. Es un tema que, para los que van a la Biblioteca, será importante. Yo no diseñé las sillas, y tienen que ser cómodas.
-¿Cuál es la obra que le da más orgullo haber hecho?
-Todas. Pero me gusta mucho una casita verde que se hizo en el campo, en las afueras de Pilar. El recuerdo agradable e imborrable que tengo es que en el dibujo, en la perspectiva, había hecho la cabeza de un caballo y luego, en la fotografía, aparece un caballo vivo. Las dos cosas coincidieron. Siempre recuerdo eso. A uno le gusta esa casa, así como la Biblioteca, el Banco de Londres y el Hospital Naval, con las ventanas que giran.
-Sin embargo, la Biblioteca Nacional es un punto de referencia.
-Sí, pero nunca se me ocurre pensar si lo que voy a hacer será un punto de referencia. Eso es algo que ni se te ocurre cuando hacés un proyecto.
-Pero uno tampoco trabaja para pasar inadvertido.
-No, tampoco.
-¿Hay lugares de Buenos Aires que están, en su opinión, bien logrados?
-Buenos Aires es la ciudad que a mí me gusta. Porque, por ejemplo, aquí estamos en Callao y Santa Fe y tenemos una luz estupenda en este cuarto, la medianera más próxima está a setenta metros de distancia, te asomás al balcón y ves el Hotel Intercontinental, que está del otro lado de la ciudad. Esto es por el solo hecho de que Buenos Aires tiene lotes chiquitos, algunos construidos y otros no; entonces, tenés una suerte de desfiladeros. El espacio que hay es enorme. Es una ciudad alegre: tiene luz. Aquí ves la esquina de Santa Fe y Callao, pero en 1898. Se ven los tranvías a caballo.
-¿A usted le hubiese gustado hacer torres?
-No lo sé: nadie me pidió una. Pero estoy seguro de que si me la pidieran, me gustaría muchísimo hacerla. Las torres forman parte de la arquitectura del año 2000; empezaron a formar parte de las ciudades hace cincuenta años y van a seguir. Forman parte de tu ciudad.
-¿Cuál es el edificio mejor pensado de Buenos Aires?
-Tampoco se me ocurrió pensar eso. Pero todos los edificios tienen siempre algo que está bien pensado, y que es lindo. Por ejemplo, el edificio de La Prensa, que ahora es municipal. El acceso es lindo. Es agradable entrar en ese edificio. Otro caso es el Teatro Colón: vos entrás, y es lindo.
-¿Cómo es, para un arquitecto consagrado, trabajar por encargue?
-¿A qué le llamás encargue?
-Viene un señor con dinero y le dice lo que quiere.
-Nunca nadie vino a decirme "hágame un château".
-¿Lo hubiese hecho?
-No, por supuesto que no.
-Los usos y costumbres dicen que uno puede contratar a un arquitecto y pedirle algunas cosas. Volviendo a la ideología de la arquitectura, si usted tuviese que confrontarla con su obra, ¿usted es un hombre de derecha, de izquierda, de centro? ¿Se acerca a lo popular? ¿Por dónde ronda su ideología?
-Mis simpatías son para la gente que es de izquierda; no me refiero al comunismo, sino a una izquierda moderada.
-¿Hay algo de lo popular que le es afín?
-Cuando yo era chico fui a uno de los colegios mantenidos por el gobierno italiano, y por una sociedad que había acá llamada Pro Scola. Como estaban sostenidos por el gobierno italiano, eran gratis para los hijos de inmigrantes de la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.
-O sea, que hizo la escuela primaria en una escuela fascista.
-Sí. Pero, por ejemplo, nunca tuvieron contacto con ningún colegio alemán. Era como si la cuestión fascista no existiera.
-¿Se puede decir que la arquitectura argentina tiene que ver con el neorrealismo italiano, en el sentido de ser una arquitectura pobre con ideas?
-En la Argentina no podés hacer el museo de Ghery, con los techos de titanio. No podés ni pensarlo. Podés hacer la Biblioteca Nacional con hormigón armado. De hecho, en la Argentina siempre hubo una tradición muy fuerte del hormigón armado, que comenzó hace muchos años: cuando todavía se hacían edificios con estructura de hierro, acá ya se hacían con hormigón.
-¿Qué pasó, para que en la Argentina en general "lo francés sea el símbolo del lujo?
-Porque no son cultos. Es un error de cultura. O mejor dicho, son cultos en otro sentido: pueden leer todos los libros, estar al tanto de todo, hablar francés e inglés, y tener automóviles último modelo, pero en estas cuestiones -arquitectura, pintura, etcétera, es como si estuvieran cien años atrás.
-¿Usted piensa que hay una arquitectura distinta para cada clase social?
-No, yo creo que no; nunca se me ocurrió pensar eso. Acabamos de ganar este año un concurso, justamente, para hacer viviendas del Banco Hipotecario en las distintas regiones del país. Se construyen con los créditos del banco. Son viviendas mínimas. En estas casitas, por ejemplo, hicimos un lugar para el aparador de la abuela, porque todos tienen uno, así como un dormitorio con una salida al exterior, tal como lo pedían, porque a lo mejor ahí trabaja un sastre o una costurera. Así está pensado todo. Está pensado igual que si vos pensás la Biblioteca Nacional.
-Dígame Clorindo, ¿qué les dice a los jóvenes que vienen a su estudio?
-Yo no les digo nada.
-Algo les tiene que decir.
-"Buen día".
Por Any Ventura Para LA NACION

Renzo Piano presenta su plan para reconstruir La Valeta

El arquitecto pondrá en valor la entrada de la capital de Malta, dañada durante la segunda guerra mundial, y propuso edificar un teatro al aire libre y el nuevo Parlamento, con un costo total de 112 millones de dólares.

LA VALETA (dpa). -El prestigioso arquitecto italiano Renzo Piano presentó sus planes para reconstruir la entrada de La Valeta, la capital de Malta, parcialmente destruida por bombarderos alemanes durante la segunda guerra mundial.
En una ceremonia con unos 100 invitados durante la noche del sábado, Piano presentó entre otros su proyecto de erigir un teatro al aire libre, una construcción de vanguardia que ocupe el lugar donde estaba la antigua Royal Opera House.
Construida en 1877, la majestuosa ópera fue reducida a escombros por un bombardeo en abril de 1942, cuando Malta era aún colonia británica. En 1946, un grupo de prisioneros de guerra alemanes en el país ofrecieron reconstruir el teatro por una recompensa simbólica, pero el gobierno rechazó la oferta.
Piano fue contratado por primera vez a finales de los 80 por el gobierno maltés para presentar planes de reconstrucción, pero el proyecto fue cancelado. Esta vez, el primer ministro Lawrence Gonzi ha prometido terminar el proyecto en un plazo de cuatro años.
"Hemos aprendido la lección y somos hoy mejores arquitectos", dijo por su parte Piano en La Valeta.
El arquitecto también ha propuesto erigir un nuevo Parlamento aledaño al teatro, así como la reconstrucción del área que lleva a La Valeta. Se estima que el proyecto costará a la región unos 80 millones de euros (unos 112 millones de dólares).

miércoles, 3 de junio de 2009

Toyo Ito: claustro en el bosque

El arquitecto Ito proyectó nueva biblioteca de la Universidad de Artes Tama, en Tokio, un claustro concebido como una proa con grandes vistas al verde
El arquitecto Toyo Ito proyectó este luminoso edificio con aires de claustro contemporáneo y que alberga la nueva biblioteca de la Universidad de Artes Tama, en Tokio. Detrás de un jardín y sobre una pequeña colina próxima al campus, la fachada se alza imponente con una especie de proa con grandes vistas al verde, musa inspiradora del proyecto.

El objetivo de diseño fue crear un espacio de encuentro para la comunidad de estudiantes y profesores, para lo que se proyectó una amplia galería abierta a nivel del suelo que sirve como canal para atravesar el campus. La estructura se apoya en una serie de arcos que dan la sensación de que los cambios de nivel del sitio y el jardín circundante continúan en el interior.

Estos arcos son de acero recubierto de concreto y se organizan siguiendo curvas que se tocan en varios puntos y donde se articulan nuevos espacios, dispuestos en un único gran espacio.

El carácter individual y especial de cada una de estas zonas está dado por muebles y paneles de vidrio, sin romper la continuidad espacial. La planta baja mantiene las ondulaciones suaves del terreno, y hay largos mesones y mesas de cristal para invitar a los estudiantes a leer revistas y buscar videos.

El edificio está pensado para interactuar con los libros y medios audiovisuales como si el usuario estuviera dentro de un bosque, que permite el paso y guarda lugares ocultos para el descanso.

lunes, 18 de mayo de 2009

Antonio Bonet


Antoni Bonet i Castellana, conocido como Antonio Bonet, (Barcelona, 1913-1989) fue un arquitecto, urbanista y diseñador catalán, residente en el Río de la Plata durante la mayor parte de su vida.


Inicios
Inicia su carrera profesional junto a los arquitectos Josep Lluís Sert y Torres Clavé, quienes fundan el MIDVA (Muebles y decoración para la vivienda actual). En esos años fue miembro del GATCPAC. En 1936, apenas finalizados sus estudios de arquitectura, viaja a París donde ingresa al estudio de Le Corbusier.


Río de la Plata
BKF, de Ferrari-HardoyEstalla la Guerra civil española, y decide emigrar hacia el Rio de la Plata. Vivió en la ciudad de Buenos Aires en la Argentina y en Punta del Este en el Uruguay.
Fundador del Grupo Austral conjuntamente con Ferrari-Hardoy y J.Kurchan. Se le atribuye junto a sus socios el mítico sillón BKF, aunque la autoría del mismo esté finalmente asignada a Jorge Ferrari Hardoy. Construye numerosos edificios en La costa de Punta Ballena (son notables el hotel Solana del Mar y la casa Berlingieri en Portezuelo), donde realiza la urbanización. También proyecta obras en Paraguay, residiendo durante décadas en Buenos Aires, viajando a Barcelona y Madrid.


Barcelona
En Barcelona proyectó La Ricarda (1949-1963) y el Canódromo de la Meridiana, por el cual 1963 recibió un premio FAD de arquitectura.
Teoría [editar]Consideraba a la arquitectura como una materia ordenadora en la vida del hombre y creía que la actividad del arquitecto se extendía desde la concepción de un mueble hasta el planeamiento de una ciudad. Una de sus constantes fue el esfuerzo por integrar las diversas escalas del hábitat humano, investigando nuevos materiales y formas para conseguir espacios arquitectónicos y muebles al servicio de la sociedad.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Uso y abuso de la arquitectura sustentable

Con frecuencia pienso que la arquitectura padece de un exceso de adjetivación. Si además lo que califica es su condición de sustentable, el problema se agrava. Lo sustentable, expresión que comenzó a aplicarse en los años 70 asociada con el desarrollo, nació con el estigma de la ambigüedad.
Hoy, su uso se ha generalizado de tal modo que resulta casi imposible no encontrar a diario el término aplicado arbitrariamente a infinidad de productos o procesos, y que lo han ido vaciando de contenido.
Un enfoque sustentable de la arquitectura se apoya en dos aspectos: el uso eficiente y racional de los recursos tanto energéticos como materiales y la minimización del impacto ambiental de la implantación, producción y el uso de los edificios.
Las acciones que responden a estos conceptos son, entre otras, la adecuación a las condiciones del sitio, lo que implica innumerables y variados aspectos tanto morfológicos como materiales.
Cuestiones como la compacidad y las orientaciones, las protecciones y el aprovechamiento de las condiciones climáticas, la iluminación, el asoleamiento, las ventilaciones, el uso del agua de lluvia; el adecuado aislamiento térmico, la utilización de fuentes renovables de energía, la reducción de emisiones de CO2 y otros contaminantes; el tratamiento de residuos y efluentes, entre otros. Postulados que coinciden en gran medida con los del bioclimatismo de los años 80.
Me atrevo a decir que hoy, sin perjuicio de otros atributos que definen a una buena arquitectura, ésta debería estar ligada indisolublemente a un diseño ambientalmente consciente.
Pablo Azqueta (es arquitecto y profesor adjunto de la UNR. Master en Restauración Arquitectónica. Universidad Politécnica de Madrid. www.aape.com.ar)

martes, 28 de abril de 2009

Casa Pedernal (México DF) - Daniel Pérez-Gil Arqs.
















Localizada en Jardines del Pedregal, esta casa construida por el Arq. Daniel Pérez-Gil tiene una planta en forma de "L" que conforma el partido arquitectónico para este proyecto, donde el concepto se enfocó en favorecer la vida interior alrededor de un jardín central con el remate de una piscina, donde confluyen las principales áreas.Dentro de un predio de forma regular, la casa está desplantada en la parte posterior del terreno, en forma de "L", dejando al frente un gran jardín, y rematando con la piscina, la cual fue concebida como un gran canal de nado el cual es el elemento primordial en el jardín y remata con un gran muro que tiene una diseño de una concepción del agua. Dicho espacio está cubierto por una serie de pérgolas y un cristal claro, permitiendo que la luz se combine con estos elementos creando diferentes juegos de luz y sombras a lo largo del día.El jardín ofrece una gran vista a toda la casa, pues además cuenta con un talud que integra y armoniza perfectamente con una terraza que corona al jardín.La transparencia jugó un papel muy importante en la configuración del lugar, los espacios interiores juegan con esa penetración de luz, teniendo distintas percepciones del mismo jardín, o distintos remates en segundo o tercer plano.El color blanco casi en su totalidad cubre las fachadas de la casa, lo cual acentúa aún más esos reflejos y el juego de luces y sombras, que tanto en el día como en la noche crean diferentes espacios mediante distintos paños, y una volumetría muy limpia por la que está compuesta la casa.
Descripción del proyectoA un extremo de la casa, está ubicado el acceso vehicular el cual debido a la topografía natural del terreno se generó un medio nivel de sótano, en el que se encuentra ubicado el estacionamiento, los cuartos de máquinas, bodegas, y un salón de juegos, el cual a través de un cubo de luz que alberga una fuente y un espejo de agua, recibe luz e iluminación natural.El acceso peatonal separa a través de un vestíbulo el área de jardín, piscina y terraza, con el acceso a las áreas públicas de la casa: sala, comedor, tea room, bar, comedor, ante comedor y servicios, los cuales están ubicados en la planta baja.En el acceso, un gran muro blanco alberga la puerta principal, y a través de unos escalones que corren a lo largo de un espejo de agua, se accede a la casa.Todos estos espacios tienen una relación estrecha con el jardín, pues además de tener cristales de piso a techo, tienen la capacidad de abrirse y unirse al mismo.En la esquina que forman los dos cuerpos de la "L", están ubicadas las escaleras, las cuales nos dirigen tanto al salón de juegos, como a la planta alta, en donde se encuentra el área privada de la casa: habitaciones secundarias, con vestidor y baño, recámara principal con vestidor y baño, así como un estudio y cuarto de televisión.Cristales claros y esmerilados, pisos de madera y de mármol, el acero y los muros lisos en color blanco, son los principales materiales que componen el diseño de la obra, así como la luz, el agua, la tierra y el aire fueron parte del concepto básico del proyecto.
Acerca del proyectistaEl arq. Daniel Pérez-Gil (ciudad de México, 1967) se graduó en la Universidad La Salle de la ciudad de México. Estudió su maestría de Computing and Design en la Universidad de Londres (UEL).Desde 1993 dirige Dangil construyendo espacios habitacionales, comerciales, educativos, de oficinas e industriales en la cuidad de México. En el 2004 funda DPG arquitectos para realizar proyectos a distintos clientes.Ha participado en distintas bienales como la de México, Quito y Venecia obteniendo reconocimientos en la de Quito.Además, ha participado en diversos concursos como Premio Nacional de Interiorismo (2003), 7th Annual Residential Design comp. en la IIDA (2004), Architectural Record Award obteniendo reconocimiento por Casa Montaña (2004), 8th. Annual Residential Design comp. en la IIDA (2005) y 13th. Annual Will Ching Design comp. en la IIDA (2005), entre otros.Publicaciones en diversos medios como Arquine, Enlace, Architectural Digest, Architectural record, ADI así como distintos libros de Arquitectura nacionales e internacionales.Finalista en el concurso Iconos de Diseño de la revista Architectural Digest.